¿Dudas sobre la amortización de la hipoteca? Aquí las respuestas

Pensar en nuestra hipoteca es todo un clásico en estas fechas. Quizás porque con el frío nos da por pensar o porque con tantos regalos necesitamos controlar el gasto. Sea como sea, lo más seguro es que se deba a que es un buen momento para amortizar parte de la deuda que tenemos contraída por la entidad bancaria correspondiente.

Pero hay una duda básica que se desarrolla en la cabeza de los hipotecados, ¿Es mejor rebajar el plazo, o conviene más rebajar la cuota? Las dos soluciones son igualmente positivas para los que quieran rebajar la carga que representa la letra mensual, aunque actualmente, con los tipos de interés a la baja, rebajar la cuota es una solución más práctica. Dicho esto, siempre hay que tener en cuenta que depende de los casos particulares de cada interesado, y que cada situación es un mundo independiente.

Es una decisión difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que el dinero que destine constatará un depósito del que difícilmente podremos sacar jugo.

Si tiene una cuota inferior a 750 euros, debemos fijarnos en la fecha en la que hemos firmado la hipoteca. Si la tenemos constatada antes del 1 de enero de 2013, tenemos el derecho a deducirla un 15% en la Declaración de la Renta un máximo de 9.040 euros, que se pueden llegar a transformar en 18.080 euros en caso de declaración individual.

El máximo del que estamos hablando supone un pago mensual de 750 euros, lo que significa que si pagamos menos en nuestra hipoteca normalmente, conviene que completemos lo que falta para llegar a acceder a los 1.356 euros de deducción.

El Euribor está en mínimos desde hace un tiempo. Si a esto le unimos un diferencial bajo en tu hipoteca y sumando ambos no llegas a superar las rentabilidades ofrecidas, no es necesario decir que no es conveniente amortizar. No hace falta buscar mucho para acceder a rentabilidades del 2% durante los cuatro primeros meses, o depósitos que ofrecen un 1,7% durante un año. Además, no debemos olvidar lo que nuestra amiga hacienda se lleva cada año: un 21% del depósito, algo que reduce de manera considerable la rentabilidad.

De la misma manera, si el diferencial que hemos calculado en un principio es lo suficientemente alto, debemos plantearnos seriamente amortizar.

Otra duda que suele surgir relacionada con la amortización es cuándo hacerlo, al principio o al final. Como siempre, esto dependerá de varios factores, pero por lo general es más conveniente amortizar la hipoteca de manera anticipada, ya que estamos reduciendo el coste de los intereses ampliamente. Esto es especialmente relevante en el entorno del mercado actual, ya que si nos esperamos demasiado podemos cometer el error de dar la oportunidad a posibles futuras subidas de tipo sobre la deuda que tenemos (no olvides que los intereses se calculan en cada momento sobre la deuda).

Al final, por muchos consejos que recojas en personas de importancia en el mundo de las finanzas o en artículos en la web, lo que nunca debemos olvidar es que todo se reduce a nuestra propia consideración personal, y en nuestro planteamiento de futuro.

De esta manera, aunque en un principio, habiendo hecho las cuentas precisas y habiendo calculado todo a la perfección, nos sale un tipo de interés muy bajo y vemos que no nos interesa amortizar, es posible que debido a la visión de futuro que proyectamos, nos interese hacerlo de todas maneras; ya sea porque vemos que una posible situación de paro puede afectar la deuda que tenemos y deseamos quitarnos ese peso de encima cuando antes, o porque queremos arriesgarnos y ganar todo el dinero posible.

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